Redescubrir los colores reales de la música barroca con los pigmentos de nuestro tiempo.

De 19 a 25 de octubre

 

   Transbaroque propone, gracias al nuevo espacio del cual puede disfrutar, una nueva aventura que permitirá al público involucrarse en el arte de fusión del siglo XVII, con los pigmentos de nuestro tiempo. Un espacio único con música, ballet, teatro y una inmersión en el Grand siècle gracias al mapping, técnica de recreación virtual.

 

Cómo en todo el siglo XVII en Europa occidental, la música esta omnipresente en el teatro. Podemos añadir en el caso de Francia, el ballet, es decir una música al servicio de la danza y la acción teatral.  Pocos años después de la muerte de Molière (1622-1673), Luis XIV crea la Comédie française fusionando las diferentes troupes de París. Los músicos de cada troupe fueron recuperados, pero en un número reducido por las prohibiciones del monarca, limitando a seis los violines en cada orquesta. Estos datos precisos de la época, nos permite entender no solo lo importante que era la música en el teatro, sino también los debates que surgieron cuando el teatro clásico empieza su lenta metamorfosis hacía un teatro más depurado, dejando poco a poco los temas mitológicos para tratar temas relacionados con la vida cotidiana. 

 

En 1673, el joven Marc-Antoine Charpentier (1643-1704) es un desconocido del gran público, un autor que nos sigue desde nuestros comienzos, muy apreciado por Transbaroque, especialmente por la riqueza y la variedad musical que le son propias. Será, a la muerte de su rival, Lully (1687), el gran compositor de música religiosa de la segunda mitad del reinado del Rey Sol.

  

El Prólogo original del Enfermo imaginario fue escrito, como muchas obras del absolutismo, para glorificar y exaltar la moral y las virtudes del monarca. Podemos añadir que, en el caso de este Prólogo (una alegoría de la grandeza de Luis XIV que volvía victorioso de las campañas del Franco Condado), la historiografía del siglo XX dice que Molière buscaba recuperar los favores del rey ya que, entre los escándalos que suscitaron sus últimas piezas y las peleas permanentes con Jean-Baptiste Lully, Molière fue alejado de Versailles. Las últimas investigaciones consideran que estos hechos fueron muy exagerados y parecería que las polémicas entre Molière, Lully y el Rey fueron amplificadas por una visión romántica que nos viene del siglo XIX…  Lo que sabemos, casi con certeza, es que, en la primera representación, en febrero de 1673 en París, el Prólogo se ejecutó, a pesar de la ausencia de Luis XIV.

  

Los intermedios en música y en danza, son una tentativa de simbiosis entre la tradición francesa y la tradición italiana. Concretamente, en este caso la influencia italiana se dará en la acción dramática, quedando la música y el ballet en la tradición francesa. Los intermedios son claramente separados de la acción de la pieza, menos el último que se une al tema principal con la Ceremonia de los médicos. Es interesante notar que Molière y Charpentier, eran dos parisinos relacionados íntimamente con Italia y su arte. El primero por buscar sus raíces en la Commedia dell’arte, con la utilización recurrente de sus personajes en su obra teatral, el segundo por haber estudiado muchos años en Italia con el compositor Giacomo Carissimi, marcando un estilo que busca la síntesis de las tradiciones francesas e italianas. Estamos entonces en presencia de dos personalidades que marcarán profundamente el estilo y la estética en la segunda mitad del Grand Siècle.

 

El primer intermedio cuenta la serenata de Polichinela a su amada, su detención y su castigo por los arqueros. En el segundo intermedio, el hermano de Argán, para cambiar las ideas de este, hace venir unas bailarinas orientales. En el tercero y último intermedio, con un lenguaje grotesco, mezclando latín vulgar y francés, Molière pone en escena el charlatanismo, la ignorancia y la prepotencia de los médicos de su época. Sabiendo también que El Enfermo imaginario sería su última obra (tenemos fuentes precisas sobre los últimos meses antes de su muerte gracias al actor Lagrange) Molière pone en abismo su propia vida y la relación de su época con la muerte.